Durante el verano, y especialmente en los periodos de ola de calor, es importante mantenerse hidratado y protegerse del sol para evitar los efectos de las altas temperaturas en nuestro cuerpo.

El cuerpo humano funciona de manera óptima entre los 36 y los 37,5 grados centígrados. Pero ¿Qué ocurre cuando la temperatura del cuerpo supera estos límites? ¿Cómo se detectan los cambios de temperatura?

Cómo detecta la piel los cambios de temperatura

Los cambios de temperatura externos son detectados en la piel gracias a las neuronas sensoriales. Estas neuronas forman parte del sistema nervioso periférico y se clasifican en función del tipo de estímulo que detectan, en este video podrás conocer los distintos tipos de neuronas sensoriales que pueden encontrarse en la piel:

Las neuronas responsables de la detección de la temperatura son las llamadas neuronas nociceptoras que son terminaciones nerviosas libres compuestas principalmente por fibras C. Estas neuronas expresan en su membrana una serie de receptores denominados TRPs que detectan temperatura a distintos grados. De este modo, las temperaturas cálidas (>42 grados centígrados) serían detectadas por el receptor llamado TRPV1 [1]. Mientras que las temperaturas más frías serían detectadas por los receptores TRPM8 (<25 grados centígrados) y TRPA1 (<17 grados centígrados).

Además de las distintas temperaturas, estos canales TRP son conocidos por ser los receptores de distintas moléculas que forman parte de algunas formulaciones cosméticas como son el aceite de mostaza (TRPA1), el mentol (TRPM8) y la capsaicina (TRPV1).

Termorreceptores canales TRP

Una vez se activan los receptores la información viaja a través de las fibras C hasta la raíz dorsal de la médula espinal, donde hace relevo hasta llegar al cerebro. Concretamente, la información viaja hasta ser procesada en tálamo, corteza somatosensorial e hipotálamo donde se controla la temperatura corporal [2].

Ruta señalización termosensación

Efectos del calor en la piel

Al aumentar las temperaturas, el cuerpo libera calor a través de la sudoración. Además, aumenta el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria.

Pérdida de minerales con la sudoración

Cuanto mayor es la temperatura, mayor es la sudoración. Este proceso permite la termorregulación del cuerpo a través de las glándulas sudoríparas presentes en la piel [3].

Con la sudoración se pierden sales minerales que pueden ser reemplazados mediante la dieta, mayoritariamente sodio y magnesio. El sodio juega un papel importante en la homeostasis del cuerpo ya que es el encargado de la retención de agua y por tanto del balance de electrolitos.

Además, se han encontrado depósitos de sodio en la piel que sirven como reservorios de este mineral en periodos de escasez. Concretamente, las reservas de sodio localizadas en la piel y en la superficie endotelial funcionan como amortiguadores durante los períodos de escasez, representando un mecanismo extrarrenal que regula el sodio y el agua corporales [4].

En cuanto al magnesio, su déficit induce una respuesta inflamatoria que da como resultado la activación de leucocitos y macrófagos, liberación de citocinas inflamatorias. Además de una producción excesiva de radicales libres [5]. La inflamación y el estrés oxidativo influyen en la piel provocando un envejecimiento temprano de la misma en un proceso llamado inflammaging y sobre el que ya hablamos en un post anterior.

Pérdida de agua transepidérmica

La hidratación de la piel depende de varios elementos, en general, para que la piel se considere hidratada debe contener entre un 10 y un 20% de agua transepidérmica. Cuando estos niveles descienden, la piel deshidratada se muestra apagada, rugosa, tirante y falta de flexibilidad. Puede también producir sensación de tirantez y presentar escamas y estrías de deshidratación [6].

Entre los elementos que mantienen la hidratación de la piel encontramos:

  • Barrera lipídica: Formada principalmente por ceramidas, se encuentra rodeando los corneocitos de las capas más externas de la piel, el estrato córneo.
  • Factor natural de hidratación: Formado principalmente por aminoácidos libres presentes en los espacios intercelulares del estrato córneo y cuya función principal es la de absorber y retener agua en esta capa de la piel.
  • Enzimas del estrato córneo: Como la SCCE o las catepsinas D y E que se encargan de la cohesión entre los corneocitos y la permeabilidad del estrato córneo.

Protegerse del calor

La protección solar es fundamental cuando exponemos la piel al sol para evitar quemaduras y los efectos de la radiación solar. Pero, además debemos asegurar una correcta hidratación que impida la pérdida de agua transepidérmica.

Para ello, podemos usar diferentes preparaciones cosméticas generalmente emulsiones de fase acuosa que liberan agua hacia el estrato córneo. Pero también se pueden utilizar preparaciones de fase oleosa que forman una película oclusiva que retrasa la pérdida de agua transepidérmica [6].

Estas preparaciones pueden contener:

  • Ingredientes humectantes que recogen la humedad ambiental y ayuda a conservar el grado de humedad originada por la transpiración.
  • Ingredientes oclusivos que impiden la pérdida de agua transepidérmica al actuar como una barrera.
  • Ingredientes emolientes que reblandecen el tejido cutáneo al tiempo que favorecen la retención de agua en el estrato córneo.

En cualquier caso, lo importante para proteger la piel de las temperaturas altas es mantenerla hidratada y protegida de los efectos del sol y del calor.

Referencias

  1. Caterina MJ, Schumacher MA, Tominaga M, Rosen TA, Levine JD, Julius D. The capsaicin receptor: a heat-activated ion channel in the pain pathway. 1997 Oct 23;389(6653):816-24.
  2. Zheng-Dong Zhao, Wen Z. Yang, Cuicui Gao, Xin Fu, Wen Zhang, Qian Zhou, Wanpeng Chen, Xinyan Ni, Jun-Kai Lin, Juan Yang, Xiao-Hong Xu, Wei L. Shen. Proceedings of the National Academy of Sciences Feb 2017, 114 (8) 2042-2047.
  3. Baker LB. Physiology of sweat gland function: The roles of sweating and sweat composition in human health. Temperature (Austin). 2019 Jul 17;6(3):211-259.
  4. Olde Engberink RHG, Selvarajah V, Vogt L. Clinical impact of tissue sodium storage. Pediatr Nephrol. 2020 Aug;35(8):1373-1380.
  5. Nielsen FH. Magnesium deficiency and increased inflammation: current perspectives. J Inflamm Res. 2018 Jan 18;11:25-34.
  6. Muñoz MJ. Hidratación cutánea. Estética y salud. Offarm. 2008 Dec. Vol 27. Num 11. 48-51.

Cover photo by Daoudi Aissa on Unsplash

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