La piel funciona como una barrera protectora, nos permite mantener la homeostasis del cuerpo. Pero, además, la piel funciona como el primer receptor del mundo exterior: en la epidermis y dermis podemos encontrar receptores sensoriales que nos informan de la temperatura del medio ambiente o del tacto de los objetos. 

Los receptores sensoriales son neuronas y células especializadas que cuentan con canales iónicos que las activan cuando perciben un estímulo táctil, térmico y/o doloroso. Los canales iónicos están formados por un conjunto de proteínas específicas presentes en la membrana de las células y que, al activarse, dejan pasar iones que activan las células y/o neuronas. 

En cosmética, estos receptores han sido muy estudiados ya que participan en la sensorialidad de la piel y en mantener una correcta homeostasis de la misma. 

A continuación, vamos a hablar de algunos de los receptores más interesantes para el sector cosmético: 

Receptores del tacto 

La piel tiene diversos receptores para la sensación del tacto, tanto en la dermis como en la epidermis. Se diferencian, fundamentalmente, por el umbral al que pueden ser activados. Así encontramos: 

A los receptores de bajo umbral. Como son los corpúsculos de Merkel, Meissner, Pacini y Ruffini. Todos ellos están localizados en la dermis, en las capas más superficiales y se encargan de informar sobre estímulos en la piel de tacto suave (1) 

Por otro lado, los receptores de alto umbral son las denominadas terminaciones nerviosas libres que se encargan de los estímulos de tacto grueso e incluso doloroso. 

Además de por su umbral de activación, estos receptores se diferencian por su capacidad de adaptación. Así, los corpúsculos de Merkel y Ruffini son del grupo de los denominados de adaptación lenta, mientras que los de Meissner y Pacini son de adaptación rápida (1) 

¿Qué quiere decir que un receptor sea de adaptación rápida? Cuando se activa un receptor de adaptación rápida, este reaccionará al principio y al final del estímulo, es decir, cuando hay un cambio ya que se han adaptado rápidamente al tipo de estímulo. 

Image by Cottonbro studio from Pexels

¿Cómo funcionan los receptores del tacto? 

Los receptores del tacto, o mecanorreceptores, se activan por estímulos táctiles gracias a una serie de proteínas que poseen en su membrana. La familia de receptores mecánicos más importante se conoce como PIEZO y en especial, un miembro de esta familia denominado PIEZO2. 

PIEZO2 es un canal iónico que, al activarse por estímulos mecánicos de determinada intensidad, se abre activando, entre otros, a las células de Merkel presentes en la piel. Esta activación es, posteriormente, trasladada a una neurona sensorial que lleva la información hasta la corteza somatosensorial del cerebro vía la médula espinal (2) 

Receptores de temperatura 

La regulación de la temperatura corporal es, en gran medida, gracias a la acción de otro tipo de receptores en la piel. Para detectar temperaturas elevadas, poseemos en nuestra dermis una serie de canales iónicos que se activan cuando se alcanza una determinada temperatura. 

La detección de la temperatura se realiza a través de las terminaciones neuronales libres presentes en la piel y que expresan una serie de canales iónicos en su membrana. Para la detección del calor tenemos el canal TRPV1 y se activa con temperaturas por encima de los 42ºC (3). 

Por otro lado, para la detección de temperaturas bajas, los seres humanos presentamos en nuestra piel dos receptores de la misma familia: TRPM8 y TRPA1. El primero es el considerado como el receptor del frío moderado, ya que se activa a temperaturas por debajo de los 26ºC (4). Mientras que TRPA1 lo hace a temperaturas menores de 10ºC (5). 

Image by Enoch Patro from Pexels

Todos estos receptores de temperatura pertenecen a la familia de canales TRP. Estos receptores son canales de calcio que, al activarse, dejan pasar calcio y otros iones que activan las terminaciones nerviosas libres e informan al cerebro de la temperatura externa utilizando el mismo recorrido que realiza la sensación del picor hasta la corteza somatosensorial. 

Allí, la información táctil y de temperatura es procesada de manera distinta para generar una respuesta acorde al estímulo recibido. 

Si deseas conocer más sobre los tipos de receptores de la piel, pásate por nuestro canal de YouTube. 

Cuando algo va mal: La sensación de picor y escozor 

Hasta el momento hemos visto cuáles son y cómo trabajan los receptores de la piel cuando los estímulos externos son inocuos. Pero ¿Qué pasa cuando algo va mal? 

Determinadas enfermedades dermatológicas como la dermatitis atópica, la rosácea o la psoriasis están acompañadas de una sensación de picor constante. Esta sensación es muy molesta y afecta a la calidad de vida de las personas que sufren estas enfermedades. 

Las moléculas que están implicadas en el inicio de la sensación de picor de la piel son la histamina, la sustancia P, serotonina, polipéptido natriurético b, periostina, endotelina-1 y neuropéptido Y (6). Todas ellas actúan reclutando células del sistema inmunitario y neuronal.  

La activación de las neuronas sensoriales por medio de estas moléculas se produce a través de los receptores TRPV1 y TRPA1, estos canales que como hemos visto se activan por cambios de temperatura. 

Ambos canales suelen expresarse de forma conjunta en las neuronas sensoriales responsables de las sensaciones de picor y dolor denominadas neuronas nociceptivas. Por lo que, la activación de estos canales conlleva una mayor actividad de estas neuronas provocando una sensación de picor y/o dolor exacerbada.

Image by Tiana from Pexels

Cómo combatir el picor en la piel 

En situaciones en las que tenemos la piel tirante por una falta de humedad o bien en pieles sensibles, este picor puede llegar a ser muy molesto. Por ello, AntalGenics ha desarrollado Calmapsin®, un innovador ingrediente neurocosmético que ayuda a mantener la calidad de la piel al actuar reduciendo la sensación de picor gracias a su efecto calmante sobre las neuronas sensoriales de la piel. Además, Calmapsin® mejora la hidratación, al prevenir la reducción de la expresión de genes implicados en la función barrera de la piel, y la protege gracias a su acción antioxidante. 

Descubre más sobre nuestro innovador ingrediente neurocosmético para el picor de la piel a través del siguiente video.

Referencias

  1. Abraira, V. E., & Ginty, D. D. (2013). The sensory neurons of touch. Neuron, 79(4), 618–639. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2013.07.051 
  2. Anderson, E. O., Schneider, E. R., & Bagriantsev, S. N. (2017). Piezo2 in Cutaneous and Proprioceptive Mechanotransduction in Vertebrates. Current topics in membranes, 79, 197–217. https://doi.org/10.1016/bs.ctm.2016.11.002 
  3. Caterina, M. J., Leffler, A., Malmberg, A. B., Martin, W. J., Trafton, J., Petersen-Zeitz, K. R., Koltzenburg, M., Basbaum, A. I., & Julius, D. (2000). Impaired nociception and pain sensation in mice lacking the capsaicin receptor. Science (New York, N.Y.), 288(5464), 306–313. https://doi.org/10.1126/science.288.5464.306 
  4. McKemy, D. D., Neuhausser, W. M., & Julius, D. (2002). Identification of a cold receptor reveals a general role for TRP channels in thermosensation. Nature, 416(6876), 52–58. https://doi.org/10.1038/nature719 
  5. Story, G. M., Peier, A. M., Reeve, A. J., Eid, S. R., Mosbacher, J., Hricik, T. R., Earley, T. J., Hergarden, A. C., Andersson, D. A., Hwang, S. W., McIntyre, P., Jegla, T., Bevan, S., & Patapoutian, A. (2003). ANKTM1, a TRP-like channel expressed in nociceptive neurons, is activated by cold temperatures. Cell, 112(6), 819–829. https://doi.org/10.1016/s0092-8674(03)00158-2 
  6. Navarro-Triviño F. J. (2023). Pruritus in Dermatology: Part 1 – General Concepts and Pruritogens. Prurito en dermatología. Generalidades y pruritógenos. Parte 1. Actas dermo-sifiliograficas, 114(6), 512–522. https://doi.org/10.1016/j.ad.2023.03.003 

    Cover image by Ximena Mora from Pexels

    Facebooktwitterlinkedinmail