En el día internacional de la psoriasis hemos querido recopilar las últimas investigaciones y resultados en el campo de la lucha contra la psoriasis que nos permiten seguir avanzando en el conocimiento y tratamiento de esta enfermedad de la piel.

Síntomas

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria y crónica de la piel. Tal y como explicamos en un post anterior, la psoriasis se se manifiesta por la aparición de placas rojizas acompañadas de descamación blanquecina de forma reiterada a lo largo del tiempo, estas placas pueden producirse en cualquier parte del cuerpo, siendo más propensas las zonas de codos, rodillas y cuero cabelludo.

En relación con el desarrollo de las placas psoriásicas, las últimas investigaciones publicadas indican que estas se producen, por un lado, por la hiperproliferación de los queratinocitos y por otro, por la inflamación del epitelio. Ambos procesos parecen estar mediados por la vía de señalización dependiente del fosfatidilinositol 3-quinasa (PI3K). La isoforma PI3Kδ se encuentra sobreexpresada en las placas psoriásicas, además se acumula en los queratinocitos en proliferación prolongando la hiperproliferación e induciendo la inflamación epidérmica vía IL-22 [1].

Además de la IL-22, otras interleuquinas que se han asociado recientemente con la psoriasis. En este sentido, se ha demostrado que la IL-17A está aumentada en las lesiones psoriásicas y es fundamental para la patogénesis de esta enfermedad. Igualmente, la IL-19, junto con otras citoquinas de la subfamilia de IL-20, tales como IL-20 e IL-24, son inducidas por IL-17A y contribuyen a la aparición de las placas psoriásicas [2].

 

Imagen de Hans Braxmeier en Pixabay

La producción de estas citoquinas la realizan los propios queratinocitos. Concretamente, aquellos que expresan FRA1, factor de transcripción de la familia AP-1 compuesto por factores de transcripción pertenecientes a las familias de c-Fos, c-Jun, ATF y JDP [3]. El aumento en la liberación de estas citoquinas proinflamatorias induce la proliferación de los queratinocitos y la inflamación de la epidermis que conforman las placas psoriásicas [4].

Genética

La psoriasis no tiene un componente genético tan marcado como la dermatitis atópica. Sin embargo, investigaciones recientes han propuesto algunos genes como potenciales marcadores para la detección y prognosis de la psoriasis.

Un ejemplo de ello es la evaluación de los niveles de interleuquina IL-18 y sE-selectina, molécula soluble de adhesión celular, en el fluido crevicular gingival. En personas con psoriasis, los niveles de IL-18 se encontraban elevados, mientras que los de sE-selectina eran menores que los niveles de esta en el fluido crevicular gingival de personas sanas [5].

Otro ejemplo de interleuquina que puede utilizarse como biomarcador de la psoriasis es la IL-31. Los niveles de esta interleuquina en el suero sanguíneo no resultan determinantes en relación con la evolución del prurito o picor psoriásico. Por el contrario, diferentes polimorfismos en el promotor de la IL-31, parecen estar relacionados con un aumento en el riesgo de padecer psoriasis.  En concreto, el genotipo -1066 AA del gen IL-31 es más frecuente en los pacientes con psoriasis, mientras que el genotipo GG así como el alelo G del polimorfismo del gen IL-31-2057, raramente se observan en pacientes con psoriasis [6].

Imagen de Darwin Laganzon en Pixabay

Aparte de las interleuquinas, existen otros tipos de moléculas que pueden utilizarse como biomarcadores de la psoriasis [7]. En este sentido en suero sanguíneo podemos cuantificar:

Tratamientos

La psoriasis es una enfermedad que no tiene cura. Sin embargo, los diferentes tratamientos que existen hoy en día buscan minimizar los signos de la psoriasis y mejorar la calidad de vida. De este modo, encontramos desde los tratamientos tópicos dirigidos para casos de psoriasis leve, hasta los tratamientos sistémicos para los casos de psoriasis más graves.

Las últimas investigaciones inician nuevos caminos por los que poder desarrollar innovadores tratamientos para la enfermedad. Como, por ejemplo, la modulación del microbioma de la piel.

El microbioma está compuesto por diferentes microorganismos que componen la flora de un determinado tejido y juegan un papel importante en su homeostasis. La microbiota de la piel se altera en las lesiones psoriásica, presentando una mayor abundancia de las bacterias Streptococcus spp., Corynebacterium spp., Cutibacterium spp., Staphylococcus spp., Finegoldia spp. y Neisseria spp. Respecto al papel del microbioma intestinal en la patogénesis de la psoriasis, los pacientes que padecen esta enfermedad presentan una mayor cantidad de Bacteroidetes y niveles disminuidos de Firmicutes, Proteobacteria y Actinobacteria. Todo ello altera la integridad de la barrera intestinal, la respuesta de las células T y equilibrio de la microbiota [8].

Para reestablecer el equilibrio de la microbiota intestinal y evaluar su efecto sobre los síntomas de la psoriasis, se realizaron varios estudios en los que se administraban probióticos y prebióticos en pacientes con la enfermedad. Por un lado, Vijayashankar y Raghunath observaron como un probiótico con Lactobacillus sporogenes durante 15 días alivió los síntomas que acompañan a la aparición repentina de psoriasis pustulosa a una paciente de 47 años [9]. Por otro lado, Groeger y colaboradores mostraron una disminución significativa en los niveles de dos biomarcadores de la enfermedad: CRP (proteína c reactiva) y TNF-α en el suero sanguíneo de pacientes con psoriasis tras la administración de un probiótico con Bifidobacterium infantis 35264 durante 8 semanas [10].

Imagen de Edward Jenner en Pexels

En los casos graves de psoriasis es conveniente el tratamiento por vía sistémica. Entre los tratamientos sistémicos novedosos, se encuentran los inhibidores de la quinasa Janus (JAK). Estos compuestos inhiben la vía de señal intracelular JAK/STAT, bloqueando la transcripción de genes de citoquinas proinflamatorias cruciales en la patogénesis de la psoriasis [11].

Los inhibidores de JAK se dividen en dos tipos principales:

  • La primera generación de inhibidores de JAK se dirige a dos o más JAK diferentes. Estos tratamientos fueron aprobados para la psoriasis a principios de la década de 2010.
  • La segunda generación es más específica y se dirige solo a un tipo de JAK y tiene menos efectos secundarios que la primera generación.

La novedad respecto a los inhibidores de JAK de segunda generación, es que estos han sido probados con resultados satisfactorios en otras enfermedades dermatológicas como la dermatitis atópica y la alopecia aerata [12]. Lo que abre nuevas vías para el tratamiento de los casos más graves de estas enfermedades de la piel.

Referencias

  1. Mercurio L, Morelli M, Scarponi C, Scaglione GL, Pallotta S, Albanesi C, Madonna S. PI3Kδ Sustains Keratinocyte Hyperproliferation and Epithelial Inflammation: Implications for a Topically Druggable Target in Psoriasis. Cells. 2021; 10(10):2636.
  2. Xu X, Prens E, Florencia E, Leenen P, Boon L, Asmawidjaja P, Mus AM, Lubberts E. Interleukin-17A Drives IL-19 and IL-24 Expression in Skin Stromal Cells Regulating Keratinocyte Proliferation. Front Immunol. 2021 Sep 20; 12:719562.
  3. Karin M, Liu Zg, Zandi E. AP-1 function and regulation. Curr Opin Cell Biol. 1997 Apr;9(2):240-6.
  4. Zolotarenko A, Chekalin E, Piruzian E, Bruskin S. FRA1 mediates the activation of keratinocytes: Implications for the development of psoriatic plaques. Biochim Biophys Acta Mol Basis Dis. 2018 Dec;1864(12):3726-3734.
  5. Valenzuela F, Fernández J, Jiménez C, Cavagnola D, Mancilla JF, Astorga J, Hernández M, Fernández A. Identification of IL-18 and Soluble Cell Adhesion Molecules in the Gingival Crevicular Fluid as Novel Biomarkers of Psoriasis. Life. 2021; 11(10):1000.
  6. Purzycka-Bohdan D, Gleñ J, Zabłotna M, Nedoszytko B, Szczerkowska-Dobosz A, Sokołowska-Wojdyło M, Rêbała K, Nowicki RJ. Significance of interleukin-31 (IL-31) gene polymorphisms and IL-31 serum level in psoriasis in correlation with pruritus. Postepy Dermatol Alergol. 2021 Aug;38(4):657-664. doi: 10.5114/ada.2021.108926. Epub 2021 Sep 17.
  7. Honma M, Nozaki H. Molecular Pathogenesis of Psoriasis and Biomarkers Reflecting Disease Activity. J Clin Med. 2021;10(15):3199. Published 2021 Jul 21.
  8. Polak K, Jobbágy A, Muszyński T, Wojciechowska K, Frątczak A, Bánvölgyi A, Bergler-Czop B, Kiss N. Microbiome Modulation as a Therapeutic Approach in Chronic Skin Diseases. Biomedicines. 2021; 9(10):1436.
  9. Vijayashankar, M.; Raghunath, N. Pustular Psoriasis Responding to Probiotics—A New Insight. Our Dermatol. Online 2012, 3, 326–329.
  10. Groeger, D.; O’Mahony, L.; Murphy, E.F.; Bourke, J.F.; Dinan, T.G.; Kiely, B.; Shanahan, F.; Quigley, E.M. Bifidobacterium infantis 35624 modulates host inflammatory processes beyond the gut. Gut Microbes 2013, 4, 325–339.
  11. Słuczanowska-Głąbowska S, Ziegler-Krawczyk A, Szumilas K, Pawlik A. Role of Janus Kinase Inhibitors in Therapy of Psoriasis. J Clin Med. 2021;10(19):4307. Published 2021 Sep 22.
  12. Damsky W, King BA. JAK inhibitors in dermatology: The promise of a new drug class. J Am Acad Dermatol. 2017;76(4):736-744.

Imagen de portada de Kristina Nor en Pexels

 

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