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El próximo 29 de octubre es el día mundial de la psoriasis y por ello queremos visibilizar uno de los síntomas más debilitantes de esta enfermedad, el picor.

La psoriasis es una enfermedad crónica e inflamatoria de la piel, se caracteriza por placas rojizas acompañadas de descamación blanquecina que aparecen de forma reiterada a lo largo del tiempo. Se calcula que entre el 2 y el 3% de la población mundial sufre psoriasis, lo que supone que más de 100 millones de personas en el mundo sufren la enfermedad (1).

Las placas psoriásicas pueden desarrollarse por todo el cuerpo, pero las zonas más comunes son los codos, rodillas y el cuero cabelludo. Pueden aparecer a cualquier edad, aunque lo más frecuente es que se manifieste entre los 20 y los 50 años. En niños y adultos jóvenes se da de manera más usual la llamada psoriasis guttata, que se caracteriza por llagas pequeñas y rojas en tronco, brazos y piernas (2).

Causas de la psoriasis

La psoriasis tiene un carácter autoinmune, es decir, las células del sistema inmunológico, linfocitos T y neutrófilos, se activan de forma anómala y atacan, por error, a las células de la piel.

En concreto, la psoriasis se inicia cuando las células de la piel producen citoquinas, principalmente TNFα e Interleucina 23, que estimulan la activación de células del sistema inmune (linfocitos T CD4 y CD8 positivos (3). Estos linfocitos migran hasta la epidermis donde se acumulan y liberan citoquinas que inician la fase de hiperproliferación epidérmica y diferenciación anómala de queratinocitos (4). Todo ello se traduce en inflamación de la dermis, aumento de grosor de la epidermis y formación de las placas por el crecimiento excesivo de los queratinocitos presentes en la parte externa de la piel.

La inflamación de la dermis produce la activación de las neuronas sensoriales presentes en la piel y responsables de la sensación de dolor y picor. Estas neuronas, llamadas nociceptores, son las encargadas de transmitir la señal de picor al cerebro.

 

Cómo cuidar la piel

Para evitar que los brotes psoriásicos sean más severos y dolorosos, conviene cuidar la piel evitando sustancias que la resequen como el alcohol o lociones que lo contengan. Del mismo modo, llevando una higiene cutánea adecuada, se pueden evitar infecciones asociadas a las lesiones psoriásicas que favorecen la aparición de nuevos brotes. Se debe mantener la piel hidratada y evitar jabones agresivos o que no tengan un pH adecuado para la piel (entre 3.5 y 5,5).

Por último, es conveniente evitar los factores conocidos como desencadenantes de la psoriasis como son la estrés, el alcohol o las quemaduras solares.

Tratar el picor crónico

A menudo, las placas psoriásicas vienen acompañadas de prurito o sensación de picor constante que se produce en estas zonas de la piel. El prurito afecta al 85% de las personas con psoriasis y representa el síntoma que más reduce la calidad de vida de los pacientes. Actualmente no se dispone de una terapia adecuada, lo que conlleva que los enfermos se rasquen de forma excesiva produciéndose lesiones cutáneas visibles (erosiones, heridas, cicatrices) que afectan, adicionalmente, la autoestima, el sueño y calidad de vida de los pacientes (1,4-6).

Como hemos visto anteriormente, la sensación de picor está mediada por las neuronas sensoriales de la piel y que expresan una serie de receptores, entre ellos TRPV1. Este receptor se encuentra además en otras células de la piel como queratinocitos, folículos pilosos y glándulas sudoríparas (7). Respecto a las neuronas sensoriales, TRPV1 se expresa en terminaciones nerviosas y se activa por estímulos térmicos (temperaturas superiores a 43ºC) (8), cambios de pH (9) y diversos compuestos pruriginosos (que provocan picor) tanto exógenos (capsaicina) (9) como endógenos (histamina) (10).

Una vez activado, TRPV1 produce la despolarización de la neurona que permite que la transmisión de la señal de picor viaje desde la neurona sensoria hasta al sistema nervioso central a través de la médula espinal y de ahí al cerebro, concretamente a la corteza somatosensorial donde se procesa la sensación de picor.

Innovando para tratar el prurito

La psoriasis no tiene cura actualmente y los medicamentos existentes se basan bien en reducir la inflamación mediante la intermediación con el sistema inmune usando corticoesteroides, retinoides y análogos de la vitamina D por vía tópica; o bien en reducir la formación de placas mediante el uso de antralina que ralentizan el crecimiento de los queratinocitos (11).

Por otro lado, el picor crónico mediado por las neuronas sensoriales presentes en la piel representa un reto biotecnológico. En AntalGenics trabajamos para reducir la activación de estas neuronas mediante la intermediación con el receptor TRPV1 para tratar de manera eficiente el prurito crónico. A través de innovadoras moléculas que bloquean la activación del receptor, se evitará la transmisión de la sensación del picor desde su origen hacia el sistema nervioso central.

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Bibliografía
  1. 1. Yosipovitch et al. (2000) Br. J. Dermatol. 143, 969-973.
  2. Febrer MI.Act Dermatolog 1999;11:849-860
  3. Gallais Serezal I, Classon C, Cheuk S, Barrientos-Somarribas M, Wadman E, Martini E, et al. J Invest Dermatol (2018).10.1016/j.jid.2018.02.030
  4. Casciano F, Pigatto PD, Secchiero P, Gambari R, Reali E. Frontiers in Immunology. 2018;9:1390.
  5. Reich et al. (2010). Acta. Dermatol-Venerol. 90, 257-263.
  6. Surinder et al. (2013). Eur. J. Pharmacol. 720, 1-3.
  7. Parisi et al. (2013). J. Invest. Dermatol. 133, 377-385
  8. Boillat A, Alijevic O, Kellenberger S (2014). Mol Cell Neurosci 61C:13–22.
  9. Caterina MJ, Schumacher MA, Tominaga M et al (1997). Nature 389:816–824
  10. Shim W-S, Tak M-H, Lee M-H et al (2007). J Neurosci Off J Soc Neurosci 27:2331–2337
  11. https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/psoriasis/