¿Sabías que no solo los genes influyen en la salud de tu piel? Elementos ambientales como la radiación solar, los niveles de polución, las rutinas diarias e incluso la alimentación, pueden moldear el estado de la piel. Para englobar todos aquellos factores, no genéticos, que influyen en la salud de los individuos, se utiliza el término exposoma. Pero, ¿Qué es el exposoma?

El exposoma humano

El exposoma engloba todas las exposiciones que recibirá un individuo a lo largo de su vida. Como hemos mencionado anteriormente, es todo aquello que puede llegar a influir en la salud del individuo que no viene determinado por los genes.

En el caso de la piel, se han identificado 7 factores externos como los más influyentes a la hora de determinar la salud de la misma:

  1. Radiación solar
  2. Contaminación del aire
  3. Tabaco
  4. Nutrición
  5. Temperatura
  6. Estrés
  7. Falta de sueño

1. Radiación solar

La radiación del sol tiene un efecto directo sobre la piel. La radiación solar se divide entre radiación ultravioleta (UV A que llega hasta la dermis y UV B que se queda en la epidermis). Además de radiación visible y la infrarroja (IRA, IRB e IRC, de las cuales solo la IRA penetra en la piel).

Sobre los efectos de las distintas radiaciones sobre la piel, hablamos hace algunos meses en este post. Sin embargo, además de las quemaduras, la radiación solar tiene efectos a largo plazo. En este sentido, la radiación solar acelera el envejecimiento de la piel en un proceso denominado fotoenvejecimiento y del que hablamos en un post anterior.

Fotografía de mujer tapándose la cara por reflejo del sol

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2. Contaminación del aire

Varios estudios han relacionado el envejecimiento de la piel con el aumento de la contaminación del aire. Así, en un estudio epidemiológico realizado en mujeres caucásicas de edad avanzada, se estableció la existencia de una relación entre la exposición a las partículas en suspensión procedentes del tráfico, con el envejecimiento de la piel [1]. Por otro lado, un estudio, comparando los efectos de la polución entre la población urbana y la rural, determinó que el contacto con elementos procedentes de los combustibles fósiles influye en el envejecimiento de la piel [2].

Además de las partículas del aire, el dióxido de nitrógeno y el ozono influyen en la piel. De forma que el dióxido de nitrógeno se relaciona con un aumento de las manchas en la piel [2, 3], mientras que el ozono estaría relacionado con la formación de arrugas en la cara [4] debido a su acción oxidante en el estrato córneo [5].

3. Tabaco

Al igual que sucede con la contaminación, los compuestos del tabaco pueden inducir arrugas y aparición de manchas en la cara. El hábito de fumar parece influir en el color de la piel, provocando que esta tenga menor brillo. Sin embargo, este efecto parece ser reversible ya que el color de la piel puede volver a su tono habitual al dejar de fumar [6].

Que las personas fumadoras aparentan más edad, no es un mito. Estudios realizados en hermanos gemelos han relacionado el tabaco con una mayor laxitud de la piel. De hecho, se ha estimado que los fumadores, de entre las parejas de gemelos, que han fumado durante una media de 10 años aparentan 2.5 años más que sus hermanos o hermanas [7]. Los mecanismos por los que el tabaco parece inducir en el envejecimiento de la piel parecen estar relacionados con un aumento del estrés oxidativo, una menor proliferación de los fibroblastos y una descomposición de la matriz extracelular [8,9].

4. Nutrición

Una dieta nutricionalmente deficiente parece estar detrás de algunos procesos que aceleran el proceso de envejecimiento de la piel. En concreto, el consumo excesivo de alcohol (≥8 bebidas alcohólicas por semana) se asocia con un aumento de las líneas faciales superiores, hinchazón debajo de los ojos y pérdida de volumen en la zona media de la cara [10].

Asimismo, un alto consumo de grasas y azúcares se relaciona, a su vez, con un aumento del envejecimiento de la piel al aumentar el estrés oxidativo y daño inflamatorio [11].

5. Temperatura

La radiación infrarroja del sol aumenta la temperatura de la piel de sus 33ºC óptimos, hasta los 40ºC. Este aumento estimula el reclutamiento de células inflamatorias hacía la piel, causando daño en el ADN por estrés oxidativo [12].

El efecto de las altas temperaturas en la piel puede observarse en los brazos de panaderos y en la cara de sopladores de vidrio, ambas profesiones relacionadas con exposición constante a grandes temperaturas, y cuya piel se ha visto más envejecida que la del resto del cuerpo [13].

Fotografía de soplador de vidrio trabajando con el soplete

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6. Estrés

La integridad de la piel se ve reducida por altos niveles de estrés. En este sentido, se ha comprobado como el estrés crónico, por medio de la acción de cortisol, catecolaminas y neuropéptidos, provoca una disfunción del sistema inmune, lo que aumenta el estrés oxidativo y daña el ADN en la piel. Todos estos elementos participan en el proceso de envejecimiento de la piel [14]. Al mismo tiempo, el estrés reduce la permeabilidad e induce el deterioro de la función barrera, reduciendo su capacidad de recuperación [15, 16].

Finalmente, el estrés puede exacerbar algunas condiciones como la piel atópica o el aumento de la caída del cabello. Los detalles sobre cómo el estrés influye en la calidad y homeostasis de la piel se pueden encontrar en este post.

7. Falta de sueño

Los ritmos circadianos afectan al correcto mantenimiento de la piel. De modo que, cuando estos ritmos se ven alterados, se produce una reducción de las células precursoras del cabello y de las propiedades regenerativas de la piel, lo que contribuye en su envejecimiento [17].

De este modo se ha visto cómo las mujeres que duermen menos de 5 horas al día presentan mayores signos de envejecimiento intrínseco [18], caracterizados por el aumento de las bolsas de los ojos, hinchazón, ojeras, palidez, aumento de arrugas y comisuras de la boca caídas [19].

Fotografía de mujer con insomnio mirando el móvil en la cama

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Influencia del exposoma en condiciones de la piel

Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica con componente genético, inflamatorio y ambiental. Entre los factores externos que conforman el exposoma e influyen en la aparición y mantenimiento de la dermatitis atópica se encuentran; la polución ambiental, la calidad del agua, la radiación solar, la humedad y temperatura del ambiente [20].

La prevalencia de la dermatitis atópica es mucho mayor entre población pediátrica que en la adulta. De hecho, el 90% de las personas con dermatitis atópica la desarrollan en los primeros 5 años de vida [21]. En este sentido, existen algunas evidencias que relacionan el tabaquismo materno durante el embarazo y el tabaco exposición postnatal con la incidencia de la dermatitis atópica en niños. Puesto que los niños expuestos prenatalmente a partículas en suspensión en el aire, benceno, compuestos nitrogenados y al humo de tabaco tienen mayor riesgo de desarrollar dermatitis atópica [22].

Acné

El acné se produce por una inflamación de los folículos pilosebáceos con mayor frecuencia durante la adolescencia, pero también se produce en la edad adulta. De los 7 factores externos del exposoma, la nutrición es la que se considera como la más importante para el desarrollo del acné. De este modo, se ha visto cómo alimentos como los carbohidratos hiperglucémicos o la leche desnatada, se consideran desencadenantes del acné. También suplementos alimenticios ricos en leucina pueden inducir y agravar el acné [23].

Así pues, para cuidar de la piel no basta con hidratarla. Una buena alimentación, descansar las horas necesarias por la noche, protegerse del sol, reducir el estrés y evitar el consumo de tabaco, son otros de los elementos a tener en cuenta en el cuidado diario de la piel.

Referencias

  1. Vierkötter, T. Schikowski, U. Ranft, D. Sugiri, M. Matsui, U. Krämer, J. Krutmann, Airborne particle exposure and extrinsic skin aging, J. Invest. Dermatol. 130 (12) (2010) 2719–2726.
  2. Li, A. Vierkötter, T. Schikowski, A. Hüls, A. Ding, M.S. Matsui, B. Deng, C. Ma, A. Ren, J. Zhang, J. Tan, Y. Yang, L. Jin, J. Krutmann, Z. Li, S. Wang, Epidemiological evidence that indoor air pollution from cooking with solid fuels accelerates skin aging in Chinese women, J. Dermatol. Sci. 79 (2) (2015) 148–154.
  3. Hüls, A. Vierkötter, W. Gao, U. Krämer, Y. Yang, A. Ding, S. Stolz, M. Matsui, H. Kan, S. Wang, L. Jin, J. Krutmann, T. Schikowski, Traffic-related air pollution contributes to development of facial lentigines: further epidemiological evidence from Caucasians and Asians, J. Invest. Dermatol. 136 (5) (2016) 1053–1056.
  4. Hüls, T. Schikowski, U. Krämer, D. Sugiri, S. Stolz, A. Vierkoetter, J. Krutmann, Ozone exposure and extrinsic skin aging: results from the SALIA cohort, J. Invest. Dermatol. 135 (2015) 286 (S49, Abstract).
  5. J. Thiele, M.G. Traber, T.G. Polefka, C.E. Cross, L. Packer, Ozone-exposure depletes vitamin E and induces lipid peroxidation in murine stratum corneum, J. Invest. Dermatol. 108 (5) (1997) 753–757.
  6. Ishiwata, K. Seyama, T. Hirao, K. Shimada, Y. Morio, K. Miura, A. Kume, H. Takagi, K. Takahashi, Improvement in skin color achieved by smoking cessation, Int. J. Cosmet. Sci. 35 (2) (2013) 191–195.
  7. J. Rowe, B. Guyuron, Environmental and genetic factors in facial aging in twins, in: M.A. Farage, K.W. Miller, H.I. Maibach (Eds.), Textbook of Aging Skin, Springer Berlin, Heidelberg, 2010, pp. 441–446.
  8. M. Prins, Y. Wang, Quantitative proteomic analysis revealed N’-nitrosonornicotine-induced down-regulation of nonmuscle myosin II and reduced cell migration in cultured human skin fibroblast cells, J. Proteome Res. 12 (3) (2013) 1282–1288.
  9. Y. Yang, C.L. Zhang, X.C. Liu, G. Qian, D.Q. Deng, Effects of cigarette smoke extracts on the growth and senescence of skin fibroblasts in vitro, Int. J. Biol. Sci. 9 (6) (2013) 613–623.
  10. Goodman, G. D., Kaufman, J., Day, D., Weiss, R., Kawata, A. K., Garcia, J. K., Santangelo, S., & Gallagher, C. J. (2019). Impact of Smoking and Alcohol Use on Facial Aging in Women: Results of a Large Multinational, Multiracial, Cross-sectional Survey. The Journal of clinical and aesthetic dermatology, 12(8), 28–39.
  11. Cao, C., Xiao, Z., Wu, Y., & Ge, C. (2020). Diet and Skin Aging-From the Perspective of Food Nutrition. Nutrients, 12(3), 870.
  12. Cho, M.H. Shin, Y.K. Kim, J.E. Seo, Y.M. Lee, C.H. Park, J.H. Chung, Effects of infrared radiation and heat on human skin aging in vivo, J. Investig. Dermatol. Symp. Proc. 14 (1) (2009) 15–19.
  13. Y. Seo, J.H. Chung, Thermal aging: a new concept of skin aging, J. Dermatol. Sci. 2 (1) (2006) S13–S22.
  14. H. Dunn, J. Koo, Psychological stress and skin aging: a review of possible mechanisms and potential therapies, Dermatol. Online J. 19 (6) (2013) 18561.
  15. Fukuda, S. Baba, T. Akasaka, Psychological stress has the potential to cause a decline in the epidermal permeability barrier function of the horny layer, Int. J. Cosmet. Sci. 37 (1) (2015) 63–69.
  16. Altemus, B. Rao, F.S. Dhabhar, W. Ding, R.D. Granstein, Stress-induced changes in skin barrier function in healthy women, J. Invest. Dermatol. 117 (2) (2001) 309–317.
  17. Deshayes N, Genty G, Berthelot F, Paris M. Human long-term deregulated circadian rhythm alters regenerative properties of skin and hair precursor cells. Eur J Dermatol. 2018 Aug 1;28(4):467-475.
  18. Oyetakin-White, A. Suggs, B. Koo, M.S. Matsui, D. Yarosh, K.D. Cooper, E.D. Baron, Does poor sleep quality affect skin ageing? Clin. Exp. Dermatol. 40 (1) (2015) 17–22.
  19. Sundelin, M. Lekander, G. Kecklund, E.J. Van Someren, A. Olsson, J. Axelsson, Cues of fatigue: effects of sleep deprivation on facial appearance, Sleep 36 (9) (2013) 1355–1360.
  20. Stefanovic, N., Flohr, C., & Irvine, A. D. (2020). The exposome in atopic dermatitis. Allergy, 75(1), 63–74.
  21. Pinson R, Sotoodian B, Fiorillo L. Psoriasis in children. Psoriasis (Auckl). 2016 Oct 20; 6:121-129.
  22. Yi O, Kwon H‐J, Kim HO, et al. Effect of environmental tobacco smoke on atopic dermatitis among children in Korea. Environ Res. 2012; 113:40‐45.
  23. Dréno B, Bettoli V, Araviiskaia E, Sanchez Viera M, Bouloc A. The influence of exposome on acne. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2018 May;32(5):812-819.

Cover image Marek Piwnicki from Pexels

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