Es hora de volver a la playa o la piscina, para ello es importante encontrar un buen protector solar que proteja nuestra piel de los efectos del sol.

En un post anterior vimos los efectos que tiene el sol sobre nuestra piel, por lo que resulta fundamental protegerla utilizando protectores con filtros solares adecuados, pero ¿conoces el filtro solar que mejor se adapta a tu piel?

Tipos de filtros solares

Los filtros presentes en las formulaciones solares se pueden clasificar en 3 grupos en función se su origen y modo de acción [1]. 

Físicos

Los filtros físicos producen lo que se conoce como efecto pantalla ya que reflejan todo el espectro de la radiación solar: ultravioleta, infrarroja y visible.

Los filtros físicos más utilizados son de origen mineral, en concreto, el dióxido de titanio y el óxido de zinc, los cuales son más eficaces cuando se usan en combinación en un protector solar.

Estos filtros son los más eficaces, sin embargo, existe cierta controversia en cuanto al tamaño de partículas de estos filtros en su formulación cosmética. Cuando el tamaño de la partícula es elevado, deja una capa blanquecina sobre la piel, por lo que en algunas formulaciones se ha optado por reducir el tamaño de estos filtros hasta el nivel de nanopartículas.

El uso cada vez más extendido de nanopartículas en formulaciones ha requerido de un mayor número de estudios sobre sus posibles efectos secundarios. Sin embargo, el Comité científico de seguridad de los consumidores de la Unión Europea aprueba el uso de nanopartículas en filtros solares en concentraciones de hasta el 25% al considerarlo seguro al aplicarse sobre la piel sana y quemada, ya que no penetran en la piel.

Químicos

Los filtros solares químicos, a diferencia de los físicos, no reflejan la radiación solar si no que penetran en la piel para absorber la radiación ultravioleta y convertirla en calor.

En función del tipo de longitud de onda de radiación solar que absorben podemos hablar de filtros UVB, UVA o de amplio espectro. Los filtros químicos, normalmente, combinan ingredientes como oxybenzone, octinoxate/ethylhexyl methoxycinnamate, homosalate, octisalate o octocrylene, moléculas compuestas a base de carbono, oxígeno e hidrógeno.

 Para maximizar la acción de estos filtros solares lo ideal es aplicarlo media hora antes de la exposición al sol, para permitir la absorción del protector por la piel.

Biológicos

A diferencia de los filtros físicos o químicos, no bloquean la radiación solar. Si no que se trata de moléculas antioxidantes que evitan la formación de radicales libres y ayudan a potenciar el sistema inmunológico cutáneo.

Los filtros biológicos están compuestos, mayoritariamente, por vitaminas A, C y E, ya que estas tienen actividad antioxidante al reducir los radicales libres que se producen por el estrés oxidativo en la exposición solar, lo que permite reducir los efectos del fotoenvejecimiento.

Estos filtros solares biológicos suelen combinarse con los filtros químicos para proporcionar una protección solar más completa.

Qué debe tener un buen filtro solar

Ser seguro (no tóxico ni alergénico), ser estable a las altas temperaturas, cambios de pH y a la exposición a la luz. Además, deben ser eficaces en la absorción de las radiaciones UVA y UVB. En este sentido, la asociación americana contra el cáncer recomienda filtros solares con de, al menos, factor 30 (SPF 30).

Cuánto mayor es el número SPF, mayor es la protección. De este modo, los protectores solares con SPF 15 filtran aproximadamente 93% de los rayos UVB, mientras que los protectores solares con SPF 30 filtran aproximadamente el 97% y los de SPF 50 filtran alrededor del 98. Es decir, ningún protector proporciona una protección total pero, según la FDA (administración americana de Alimentos y Medicamentos) los protectores con factor menor de SPF 15 protegen únicamente contra las quemaduras solares, pero no así en el desarrollo de cáncer de piel por la exposición solar.

Image by chezbeate from Pixabay

¿Cuál es el filtro que mejor se adapta a mi piel?

  • Pieles sensibles: No se recomienda el uso de filtros químicos ya que estos pueden irritar la piel sensible o incluso producir reacciones alérgicas.
  • Niños: Se recomienda el uso de filtros solares físicos, ya que reflejan toda la radiación solar. Estos filtros físicos deben contener como máximo un 25% de nanopartículas para seguir con las recomendaciones europeas en cuanto al uso de nanopartículas en productos cosméticos.
  • Todo tipo de pieles: De manera general, se recomienda el uso de cualquier tipo de filtro solar pero que produzca una protección mayor de SPF 15. Para evitar los efectos de la radiación solar a corto plazo (quemaduras solares) y a largo (fotoenvejecimiento y posible desarrollo de cáncer de piel).

En cualquier caso, es recomendable el uso de protectores solares de alta graduación SPF que filtren el mayor porcentaje de radiación solar para proteger nuestra piel durante el verano.

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