La microbiota cutánea son los microorganismos que viven en la piel y que está compuesta por bacterias, hongos y parásitos (1).

La colonización de la piel por parte de microorganismos comienza en el momento del nacimiento, esta flora inicial es de baja diversidad y proviene de la madre. El proceso de colonización continua durante el periodo de lactancia, siendo fundamental para el desarrollo del sistema inmune (2). En paralelo los microorganismos ambientales colonizan áreas específicas de la piel y cuero cabelludo, lo que se traduce en la edad adulta en una relación casi simbiótica entre células dérmicas y microbiota.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la microbiota es propia de cada individuo y que su composición varía de unas personas a otras. De hecho, la microbiota de una misma persona cambia en función de la zona del cuerpo.

No encontramos los mismos microorganismos en las palmas de las manos o en el cuero cabelludo. Por ejemplo, el género de bacterias Staphylococcus es la predominante en glándulas sebáceas (cuero cabelludo y cara), mientras que el género Propionibacterium sólo se encuentra en áreas sebáceas y el género Corynebacterium sólo se encuentra en áreas corporales húmedas como axilas o la parte interna del codo (3).

La microbiota cambia con tu piel

La microbiota de la piel en personas adultas se divide principalmente en dos grupos:

  • Residente: La que coloniza permanentemente la piel.
  • Transitoria: Son microorganismos turistas, que permanecen en la piel durante horas o días para luego desaparecer.

En condiciones normales, el equilibrio entre los diferentes organismos de ambos grupos hace que ninguno de ellos sea perjudicial para la salud de la piel. Sin embargo, en condiciones de piel alterada, la flora residente cambia y el balance entre los distintos microorganismos se modifica. Esto se conoce como disbiosis de la microbiota y se produce en casos de enfermedades dérmicas o condiciones de piel alterada.

Es por esto que conocer la composición de la flora dérmica nos indica la calidad de la misma. De este modo encontramos que en enfermedades de la piel como dermatitis atópica, psoriasis o rosácea, las poblaciones de microorganismos que colonizan la piel son distintos de los de la piel sana.

Microbiota en la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel con lesiones escamosas que se caracteriza por exudación y amplias áreas de piel seca.

La bacteria que se asocia más frecuentemente con la dermatitis atópica es la Staphylococcus aureus. En un análisis de 95 estudios basados en métodos de cultivo se comprobó que la prevalencia de S. aureus en personas con dermatitis atópica era del 70% en las lesiones dérmicas, mientras que en las zonas no lesionadas el porcentaje era similar (39%) al de la piel de personas sanas. De hecho, la tasa de colonización de S. aureus se relaciona con el grado de severidad de la enfermedad (4).

La microbiota en la psoriasis

La psoriasis, al igual que la dermatitis atópica, es una enfermedad crónica e inflamatoria de la piel. Pero además de las diferencias que comentamos en el anterior post, la población de bacterias que encontramos en la piel psoriásica es diferente del de la piel atópica.

De este modo, se ha visto que las bacterias del filo Firmicutes (entre ellos, el género Staphylococcus) es el más abundante en las lesiones psoriásicas, mientras que las bacterias del filo Actinobacteria (Corynebacterium y Propionibacterium entre otros) casi no se encuentran en estas zonas (5).

Por otro lado, los hongos también juegan un papel importante en la colonización de la piel psoriásica. En un estudio realizado en los años 80 se observó cómo el contacto de fragmentos del hongo Malassezia ovalis con áreas de piel no lesionadas de personas que tenían psoriasis, producía la formación de las placas psoriásicas (6). De hecho, un estudio posterior determinó que la cantidad de Malassezia ovalis presente en las lesiones está asociado a aumento en la gravedad de las lesiones psoriásicas (7).

El microbioma de la rosácea

La rosácea es también una enfermedad crónica de la piel pero que se manifiesta principalmente con eritema y rojez, mayoritariamente en el rostro. Aunque, a diferencia de la dermatitis atópica y la psoriasis, no tiene un perfil microbiológico definido, si no que la microbiota asociada a la rosácea, varía en función de la edad.

De este modo, se ha visto que la severidad de la enfermedad aumenta con la edad al descenso de la cantidad de la bacteria Cutibacterium acnes y al aumento de Snodgrassella alvi (8).

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El microbioma como marcador de la calidad de la piel

No todas las bacterias que residen en nuestra piel son perjudiciales. De hecho, el balance de la microbiota de la piel es un factor fundamental para el mantenimiento de la función barrera de la piel y mejora de su calidad.

Microorganismos residentes de las piel incluso nos protegen de infecciones. En este sentido, se ha visto que la bacteria Propionibacterium acnes y Staphylococcus epidermidis inhiben el crecimiento de bacterias patógenas como Staphylococcus aureus y Staphylococcus pyogenes (9).

Por todo ello, para mejorar la salud de nuestra piel es fundamental mantener una correcta higiene y protegerla de agresiones externas permitiendo mantener un correcto balance de nuestra microbiota.

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Bibliografía

  1. Santamaría González, V., Alvarado Delgadillo, A., Flora cutánea como protección y barrera de la piel norma. Rev Cent Dermatol Pascua (2002) 11, 1.
  2. Dreno,B., Araviiskaia, E., et al. Microbiome in healthy skin. JEADV (2016) 30, 2038–
  3. Catinean, A., Neag, MA., et al. Microbiota and Immune-Mediated Skin Diseases—An Overview. Microorganisms (2019) 7, 279.
  4. Tott_e JE., van der Feltz WT., et al. Prevalence and odds of Staphylococcus aureus carriage in atopic dermatitis: a systematic review and meta-analysis. Br J Dermatol (2016) 175:687-95.
  5. Alekseyenko, A.V.; Perez-Perez, G.I.; et al. Community differentiation of the cutaneous microbiota in psoriasis. Microbiome (2013) 1, 31.
  6. Lober, C.W.; Belew, P.W.; et al. Patch tests with killed sonicated microflora in patients with psoriasis. Dermatol. (1982) 118, 322–325.
  7. Gomez-Moyano, E.; Crespo-Erchiga, V., et al. Do Malassezia species play a role in exacerbation of scalp psoriasis? Mycol. Med. (2014) 24, 87–92.
  8. Yu Ri Woo, Se Hoon Lee, et al., Characterization and Analysis of the Skin Microbiota in Rosacea: Impact of Systemic Antibiotics Clin. Med. (2020) 9, 185.
  9. Nguyen TH., Park MD., Otto M. Host Response to Staphylococcus epidermidis Colonization and Infections. Frontiers in Cellular and Infection Microbiology (2017). 7, 90.

Cover Image by CDC on Unsplash

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