La preocupación por cuidar el medio ambiente y la sostenibilidad de los productos que consumimos hoy diariamente engloba a los cosméticos. No en vano, el 54% de los consumidores de cosmética considera la sostenibilidad como un factor clave a la hora de comprar productos de belleza y de cuidado personal [1].

Para realizar productos sostenibles, hay que tener en cuenta todas las fases del proceso.

Cómo la industria cosmética se está volviendo más verde

En la producción de cosméticos el primer elemento a tener en cuenta respecto a la sostenibilidad es el uso de ingredientes cuya producción no perjudique el medio ambiente. Así, podemos hablar de ingredientes naturales, provenientes de la química verde o de la economía circular.

Ingredientes naturales

En un post reciente detallamos cómo ingrediente natural no es sinónimo de ecológico o libre de químicos. Los ingredientes naturales provienen de fuentes como vegetales, animales o minerales, pero para hablar de ingredientes naturales y sostenibles, debemos ir más allá. Un problema para la sostenibilidad que pueden presentar los ingredientes naturales ya sea en cosmética o alimentación son los monocultivos. Estos son extensas áreas que han sido despejadas de su flora autóctona para la producción de soja, palma, caña de azúcar o trigo, entre otros ejemplos.

Por ello, para poder estar seguros de que un ingrediente natural es sostenible, es conveniente fijarse si viene de la agricultura ecológica observando los diferentes sellos que presenta el producto. Puedes comprobar qué sellos llevan los cosméticos en este post anterior.

Química verde

La industria química siempre ha tenido fama de poco sostenible, por ello, se hizo necesario la mejora de sus procesos para poder proteger el medio ambiente. Así nació la química verde que consiste en diseñar ingredientes y procesos químicos que reducen o eliminan la generación de sustancias peligrosas.

La química verde se basa en 12 principios desarrollados por Paul Anastas y John Warner en la década de los 90.

A estos principios hay que sumarle aquellos que provienen de los efectos del cambio climático, como pueden ser el ahorro de energía y la búsqueda de fuentes de energía renovables. Todo ello con el fin de reducir el impacto de la industria química en el medio ambiente.

Upcycling o Economía circular

La economía circular se basa en lo que se denominan las 9Rs: Repensar, Rediseñar, Reparar, Refabricar, Redistribuir, Reducir, Reutilizar, Reciclar y Recuperar energía.

Con la idea de reducir los residuos recientemente ha aparecido una nueva clase de ingredientes cosméticos denominados upcycled o de economía circular. Estos ingredientes buscan dotar de una segunda vida a las materias primas ya usadas, para crear ingredientes de mayor calidad. Un ejemplo de ello es el uso de la fermentación para potenciar las propiedades de ciertos ingredientes, tal y como vimos en el post anterior.

De la colaboración entre las industrias alimentarias y cosméticas surgen otros ejemplos de ingredientes upcycled, como es el uso de la piel de tomate desechada en la industria alimentaria y que se utiliza como fuente de licopenos para cosmética.

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Cosméticos sin microplásticos

Los microplásticos son uno de los mayores elementos contaminantes de nuestros mares y océanos, son plásticos de menos de 5 milímetros. Estos pueden provenir de cosméticos, detergentes y jabones, cápsulas de fármacos o por la rotura de plásticos de mayor tamaño.

Su pequeño tamaño hace que estos entren en la cadena alimentaria y sean consumidos por el ser humano a través de la alimentación o incluso la respiración:

      • Un estudio de la Universidad de Hull en Inglaterra ha demostrado cómo los microplásticos pueden permanecer en el aire y ser inhalados. El estudio encontró 39 microplásticos en 11 de las 13 muestras de tejido pulmonar analizadas [2].
      • En otro estudio publicado en marzo del 2022 se encontraron microplásticos en el 77% de las muestras de sangre de adultos sanos en los Países Bajos [3].
      • Finalmente, un estudio analizó la presencia de microplásticos en mujeres embarazadas sanas y encontró una docena de microplásticos en las placentas, tanto en el lado fetal como en el materno de la placenta y en la membrana dentro de la cual se desarrolla el feto [4].

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Por tanto, se hace imprescindible que la industria cosmética se libere de estos microplásticos que suelen estar presentes en productos como dentífricos, exfoliantes y jabones de manos. Para ello, la Comisión Europea ha propuesto modificar la lista de sustancias sujetas a restricciones en el reglamento REACH, que es el reglamento relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos, y será votado entre 2022 y 2023.

¿Pueden reciclarse los cosméticos?

El 56% de los consumidores considera importante comprar productos de cosmética cuyo packaging sea reciclable [1]. Los envases de los cosméticos, al igual que los envases plásticos utilizados en alimentación, pueden ser reciclados en el contenedor correspondiente. O bien llevarlo a tu tienda de cosméticos favorita, ya que muchas de ellas aplican descuentos por la entrega de envases. Otra alternativa, es utilizar cosméticos sólidos, ya que no necesitan envases.

Así, encontramos champús y jabones sólidos para utilizar en el baño y ser más fácilmente transportados cuando nos vamos de viaje.

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Finalmente, también se pueden utilizar los envases y cosméticos de relleno. En lugar de utilizar envases de un solo uso, muchas marcas están apostando por envases “refill”, tan solo hay que adquirir el envase la primera vez que se compra el producto y, cuando este se acabe, volver al establecimiento para su relleno.

Cada vez hay más alternativas para reducir, reciclar y reusar nuestros productos cosméticos y tanto la industria como los consumidores, debemos actuar para reducir el daño al medio ambiente.

Referencias

  1. Cosmetic Business
  2. Jenner, L. C., Rotchell, J. M., Bennett, R. T., Cowen, M., Tentzeris, V., & Sadofsky, L. R. (2022). Detection of microplastics in human lung tissue using μFTIR spectroscopy. The Science of the total environment, 831, 154907.3.
  3. Leslie, H. A., van Velzen, M., Brandsma, S. H., Vethaak, A. D., Garcia-Vallejo, J. J., & Lamoree, M. H. (2022). Discovery and quantification of plastic particle pollution in human blood. Environment international, 163, 107199.4.
  4. Ragusa, A., Svelato, A., Santacroce, C., Catalano, P., Notarstefano, V., Carnevali, O., Papa, F., Rongioletti, M., Baiocco, F., Draghi, S., D’Amore, E., Rinaldo, D., Matta, M., & Giorgini, E. (2021). Plasticenta: First evidence of microplastics in human placenta. Environment international, 146, 106274.

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